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Bakunin Überfallkommando - Infinity: Nomads Pack

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Precio Original $ 760.00 - Precio Original $ 760.00
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Caja con

  • 3x Pupnik (DA CCW)

  • 1x Chimera (Viral CCW)


  • Este producto no es un juguete.  No está pensado para ser usado por personas de 14 años o menos.

  • Las miniaturas incluidas en nuestros productos se proveen sin pintar. También puede requerir ensamblado. Los componentes reales pueden variar de los mostrados.


Trasfondo

El Überfallkommando es la unidad de campo de la sección de Crímenes Deportivos del Cuerpo de Moderadores de Bakunin. Esta sección pertenece a la Unidad Antivicio de la Oficina de Detectives, departamento de Operaciones Encubiertas. La misión principal de los miembros de la sección es identificar, investigar y desarticular las organizaciones criminales implicadas en delitos deportivos, infiltrándose en ellas desde el nivel de la calle hasta los niveles más superiores. En argot policial, el término “deportivo” se refiere a los combates ilegales de Aristeia! y todas las modificaciones corporales ilícitas que estos implican. Por sus propias características, al Überfallkommando suelen asignarle la ejecución de acciones de choque en entorno urbano, y operaciones de supresión de motines, en las que hacen honor a su nombre, que significa escuadrón móvil o escuadrón antidisturbios.

Como agentes encubiertos, los agentes de esta unidad policial desarrollan su labor al otro lado de la ley, inmersos en el inframundo del crimen. Para poder infiltrarse en los circuitos ilegales de Aristeia! se someten a alteraciones corporales radicalmente agresivas, convirtiéndose ellos mismos en Quimeras, humanos ilícitamente modificados para el combate, cuanto más violentos y brutales, mejor. Una carrera en la sección de Crímenes Deportivos proporciona acceso a las modificaciones corporales más ilegales que pueden ofrecer tanto las Bouboutiques de Vaudeville, como los Laboratorios Negros de Praxis. El aspecto bizarro de las Quimeras del Überfallkommando resulta estridente y llamativo, incluso para las heterogéneas calles de Bakunin, pero es perfecto para desarrollar su labor, hasta el punto de haberse convertido, en alguna ocasión, en objetivo de infortunados Cazadores de Quimeras.

Resulta habitual que los agentes de la sección vayan acompañados de una camada de Pupniks especialmente entrenados para el combate, que forman parte de su tapadera como miembros del circuito underground de Aristeia!. Los Pupniks, además, son una herramienta muy efectiva cuando el Überfallkommando debe participar en operaciones tácticas y antidisturbios, y más aún cuando colaboran con el Morlock Gruppe.

Pupniks fue el nombre dado por el presidente de los USA, John Fitzgerald Kennedy, a los cachorros nacidos de una perrita del programa espacial soviético, regalo de Nikita Khrushchev, y del perro de su hija. En la actualidad este término sirve para denominar a los productos híbridos humano-animal, derivados de técnicas genéticas ilícitas.

La mera existencia de los Pupniks es, en sí misma, ilegal. Son unas criaturas perversas, con un nivel de inteligencia inferior, similar al de un perro amaestrado. El tamaño de su cerebro es el de un simio pequeño, pero poseen la astucia instintiva, afilada y agresiva de los depredadores más peligrosos que los degenerados genetistas de Praxis hayan podido encontrar en sus bancos de ADN. Los Pupniks son tan violentos que han de permanecer siempre encadenados. Hay numerosas variedades y cruces circulando por el submundo criminal. Algunos han sido creados para la lucha, y otros para el sexo. Pero lo más común es que sirvan para ambas cosas.

Los Pupniks participan en sangrientos y espectaculares combates a muerte celebrados en circuitos tan marginales como exclusivos, en los que se mueven grandes sumas de dinero en apuestas. En la mayor parte de las ocasiones, los vencedores de estos combates son vendidos a algún espectador, que paga una elevada cantidad de dinero por poder practicar sexo con la criatura, ya que al finalizar la pelea sus niveles de excitación están disparados por la adrenalina y el sabor de la sangre. Las gentes bienpensantes pueden sentir compasión al escuchar la historia de estos bichos, pero no será compasión, sino terror, lo que sientan la noche que se encuentren a uno de ellos desatado y rabioso… o, aún peor, hambriento...